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Mataje pide agilidad para arreglar vías y otras obras


Alirio vive un suplicio diario para trasladarse a su trabajo desde la comunidad El Pan. Debe levantarse muy temprano para tratar de conseguir quién lo lleve hasta la empresa palmicultora para la que trabaja y que está en la vía a Mataje.
No es el único que tiene ese problema. Movilizarse por los caminos vecinales de la parroquia Santander de Mataje, en San Lorenzo, frontera con Colombia, es un sacrificio para otros pobladores que residen en los recintos lejanos al centro poblado de Nuevo Mataje.

Fuente: universo

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